Definitivamente, si hay un juego que ha podido mantenerse en pie a través de los últimos tiempos, tal vez, los más competitivos de la historia en materia de entretenimiento es The Sims. Tanto en su primera versión como en la segunda, los recursos y posibilidades disponibles son interminables, o por lo menos, no es necesario haber terminado de explotar una expansión, para que salga un pack aún más atractivo que el anterior.
Si alguno de ustedes aún no ha probado este adictivo simulador de vida (estoy seguro de que me alcanzarían los dedos de mi mano para contarlos), deben saber que bastarían 20 minutos de jugarlo para que se conviertan en horas, o días. Hay algo que se repite en la mayoría de los jugadores, y es que, sin importar cual sea el título, en algún momento tratarán de ir más allá de los límites que el propio juego imponga; aún en este caso, ya que el juego en cuestión es uno de los que más libertades ofrece. Usualmente, en un juego que involucre armas tratarán de atinarle a un compañero, o a uno de esos molestos rehenes que parecieran no tener autonomía.
The Sims no es la excepción. Continuar leyendo…




Ultimos comentarios